Tener dignidad, es querer merecer algo de quien menos deberíamos creer merecer. ¿Entonces qué es lo que anhelamos?.Las palabras "querer" y "creer", podrían posicionarse en el mundo de los cuentos de hadas. De el que por dignidad nos defendemos, (no he visto a nadie que al decir que tiene dignidad, bese o se acerque al otro) parecemos querer demostrarle paradójicamente que debió de actuar de cual o tal manera. Como decía, existe un anhelo de algo. Y lo que sucede es que continuamente esperamos creer, que si la dignidad la tuvimos o la tuviéramos, la realidad podría cambiar. La realidad de poder estar con el otro, la realidad de lo que debió ser, el mundo que al menos esperaríamos tener. Defender la dignidad, es seguir dando voz a lo que nos dimos cuenta que no obtuvimos, pero al mismo tiempo es también, quitarle presencia a lo que ni por gracia divina se nos confirió. Tener dignidad es preferir que gane la vulnerabilidad, sabiendo que se sabía (en importancia de redundar y como expresión de conciencia) en principio que uno saldría lastimado. Me ensañaron de pequeño a tener dignidad, a nunca dejarme hacer menos por los demás, a poder ser único, a creer en lo que hago. Un día llegue a la conclusión de que si alguien algún día me dejo, no fue en si, por que no me diera lo que yo creía merecer, sino que en el momento en que nosotros buscábamos nuestra felicidad y lo que creíamos merecer, nosotros nos condujimos con dignidad. DIGNUS, merecedor de algo. En la dignidad, nos encontramos con nuestro mas interno amor propio, el amor que se nos ofrece, y la forma de los otros de amar...
miércoles, 31 de marzo de 2010
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